Juego de dos tazas de porcelana de Limoges extrafina con el motivo Cannage Provence beige. Las tazas presentan el mismo motivo, pero invertido.
En cada uno de los desfiles que tuvieron como escenario sus salones, en el número 30 de la Avenue Montaigne, Christian Dior acomodaba a sus invitados en elegantes sillas estilo Napoleón III cuyos asientos, decorados con un motivo de rejilla, instauraron un código gráfico que se ha convertido en emblema de la Maison: el motivo Cannage. Reinterpretado por Cordelia de Castellane en varias dimensiones y proporciones inesperadas, este símbolo se ha enriquecido a través de una nueva versión. En los platos para postre, dialoga con dos amuletos de la suerte muy queridos por Dior: el trébol y la abeja, un guiño a los apelativos cariñosos con los que en Christian Dior se conoce a las “petites mains”, las manos de sus virtuosos artesanos.